Afrontar la Navidad con niños tras la separación

Afrontar la Navidad con niños tras la separación

Cuando en una familia se produce una separación o divorcio hay que desafiar muchos cambios y ‘primeras veces’. Una de esas cosas que va a ser muy diferente es la primera Navidad tras la separación, sobre todo cuando hay menores. Se trata de una de las situaciones más estresantes para un niño, especialmente en fechas señaladas.

Indudablemente, habrá un proceso de adaptación que requerirá tiempo. Pero, además, hay otro factor muy importante que influirá, y no es otro que cómo manejemos esta nueva etapa. Los padres están inmersos en una situación generalmente de conflicto. Hay emociones hacia el otro cónyuge que pueden llegar a ser muy intensas y negativas. Pero es muy importante que aprendamos a diferenciar conflictos y no lo convirtamos en una disputa parental.

Existen muchos otros tipos de errores que cometen los padres separados con sus hijos como el hecho de hablar de la familia del otro progenitor, pensar que nuestra manera de hacer las cosas es la mejor, usarlos como mensajeros o hacer notar nuestra presencia cuando están con el otro cónyuge. Son equivocaciones muy comunes que hay que evitar para que los niños no sufran y si es necesario acudir a un profesional, como un mediador o un psicólogo, para que os ayude, no dudes en hacerlo. El mediador os va a asesorar de manera adecuada para buscar el bien común. El psicólogo, por su parte, os ayudará a solucionar cualquier temor de manera imparcial.

Navidad tras la separación: Cómo afrontarla

¿Cómo puedo lograrlo?

En primer lugar es importante diferenciar los roles: el rol de padre o madre es distinto al de esposo o esposa. Parece fácil de decir, pero en la práctica quizá no es tan sencillo. Nos puede ayudar recordar que, al margen de que la relación se haya roto, el rol de progenitor continuará toda la vida.

Esa persona que un día elegimos para compartir la vida con ella y formar una familia sigue siendo la madre o el padre de nuestro hijo. Es nuestra responsabilidad respetarlo, no depende de nadie más que de nosotros. Y esa persona seguro les aportará muchas cosas buenas, sean del tipo que sean, y es muy importante para el bienestar del niño que esté presente en todas las esferas de su vida.

Lo primero que debemos hacer, por tanto, es asumirlo y dejar a un lado las emociones y conflictos que pertenecen a la esfera de la pareja, para luego poder trasladarlo a la de los menores. Como padres deseamos lo mejor para ellos y debemos hacerles saber que ambos seguimos estando ahí para todo lo que necesiten, aunque ya no estemos juntos. Es bueno también que sientan que no nos descalificamos mutuamente, que no interferimos en la relación que cada uno tiene con los hijos y que fomentamos que la relación con el otro progenitor se mantenga.

Hay emociones hacia el otro cónyuge que pueden llegar a ser muy intensas y negativas, pero es muy importante que no se convierta en un conflicto parental”

¿Por qué si en teoría es tan sencillo, en la práctica resulta no serlo?

Nos puede resultar complicado asumir que la persona que ya no queremos a nuestro lado como pareja, tiene que seguir estando presente en nuestra vida a través de los hijos. Puede que nos hayamos hecho mucho daño en este proceso y que sintamos rencor, odio y rabia hacia el otro. O es posible que haya habido una tercera persona y que nos sintamos despechados, decepcionados, muy dolidos. También nos podemos encontrar desubicados, que no sepamos muy bien afrontar la nueva situación y todos los cambios que conlleva: de vivienda, tal vez laboral, pasar menos tiempo juntos.

Sea como sea, todos estos sentimientos y emociones son lícitos y normales. Cuando una persona está sufriendo o se siente perdida o está deprimida, se deja llevar por las emociones y tal vez no actúe de la mejor manera.

Pero somos adultos y podemos darnos cuenta de que podemos hacer las cosas bien. Que ellos merecen que seamos capaces de dejar a un lado el conflicto conyugal y hagamos lo posible para que buscar de nuevo la normalidad.

Navidad tras la separación con niños

¿Y en la práctica?

Repartir los días más señalados de las fiestas entre papá y mamá. Legalmente, por lo general, se establece una semana con cada progenitor, pero es más conveniente que haya flexibilidad y, sobre todo, que en las fechas señaladas pueda estar parte del tiempo con cada uno: por ejemplo, Nochebuena y la noche de Reyes con papá y el día de Navidad y los Reyes con mamá. Puede resultar algo más complicado logísticamente, pero ellos estarán mejor.

La familia extensa también es muy importante para el menor: abuelos, tíos, primos. Es recomendable que se posibilite verlos y estar con ellos en estas fechas tan señaladas. Para ello es posible que sea necesario ser flexibles con las visitas y si facilitamos esos encuentros nos lo agradecerán.

Facilitar una llamada de teléfono, un WhatsApp o enviar fotos al otro progenitor en los días más señalados. Si le damos la oportunidad de hacerlo será muy importante para él.

¿Y si el otro no lo hace bien?

Siempre hay una parte que depende de nosotros. Hagamos lo mejor posible nuestra parte, hasta ahí llega nuestra responsabilidad. No podemos controlar lo que hacen los demás, pero sí lo que está en nuestra mano.

Afrontar la Navidad tras la separación no es fácil pero, sin duda, si hay una toma de conciencia de lo que es mejor para el niño, y un intento de cuidar su bienestar, le facilitaremos pasar por estas primeras fiestas lo mejor posible. Nuestros hijos notarán ese esfuerzo que hacemos para que ellos estén bien. Eso también es algo que les estamos aportando. Una buena lección de vida.

Úrsula Perona
Psicóloga infantil
Colaboradora de Sapos y Princesas

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