ConsejosEducación en el colegio

La importancia de las rutinas en Educación Infantil y claves para seguirlas también en casa

Las rutinas en Educación Infantil tienen una importancia capital. La mayoría de los niños se incorporan a los centros escolares durante los años que abarca esta etapa. Todo resulta nuevo para ellos, desde los profesores y los compañeros hasta el edificio en sí mismo. Por eso, es esencial que se sientan cómodos y seguros en este entorno.

La adquisición de rutinas diarias va a contribuir de manera sustancial a esta seguridad. De hecho, es una parte fundamental del proyecto educativo en los niños de 0 a 6 años.

El objetivo es establecer hábitos a través de acciones y actividades que se repiten periódicamente. Así ellos saben con exactitud dónde van a estar y qué van a hacer en todo momento. Esta forma de proceder aumenta su sentido de seguridad, estabilidad y pertenencia.

Les aporta confianza y potencia su autonomía

Las actividades diarias de aula se desarrollan en un horario ya establecido y adaptado a la edad de los alumnos. Esto les ayuda a organizarse tanto mental como físicamente. Les permite saber qué esperar en cada momento y convierte su entorno en un lugar predecible.

Además, tener marcado un horario también les facilita el aprendizaje y la adquisición de hábitos. Por ejemplo, lavarse los dientes, las manos o quitarse y ponerse el abrigo. De este modo se logra que sean cada día más autónomos.

Hay una relación directa entre el nivel de autonomía y la autoestima. A medida que crezca la autonomía del alumno mejorará su autoestima. La razón es que él mismo será consciente tanto de sus progresos como de que es capaz de hacer cada día más cosas por sí mismo. A su vez, este conocimiento incrementará su confianza. En definitiva, se sentirá más motivado, más dispuesto y, lo más importante, más feliz.

Una ayuda para mantenerse concentrados

La capacidad de concentración también aumenta con las rutinas diarias. Al no tener que preocuparse de lo que vendrá después, el niño puede concentrarse más fácilmente en lo que le corresponde hacer en ese momento.

Es fundamental que puedan emplear el tiempo que necesiten para realizar la actividad, sin presiones ni prisas. De esta forma, será más fácil que los pequeños lo perciban de manera positiva. Es el modo más eficaz de favorecer el aprendizaje y la adquisición de los conocimientos que dicha tarea implique.

¿Cuáles son las rutinas diarias básicas?

En el aula, las prácticas más comunes que se realizan diariamente se establecen en los siguientes momentos:

1. La asamblea

Se trata del espacio en el que se facilita a los niños herramientas para la comunicación entre iguales. El objetivo es establecer normas, resolver conflictos, cantar, escuchar y, sobre todo, comenzar el día con positividad y alegría.

2. La hora del recreo

A través del juego libre los pequeños van a desarrollar muchas competencias esenciales en su proceso de socialización. Jugando aprenden a compartir, negociar y resolver posibles conflictos. Y lo hacen al tiempo que desarrollan su imaginación y sus habilidades motrices y de comunicación. Se pueden establecer diferentes rutinas:

  • La manera de entrar y salir al patio.
  • Cómo tomamos el tentempié y reciclamos los envases.
  • Dónde nos sentamos a calmarnos si ha habido algún conflicto.

3. La comida

El momento de la comida en el colegio lleva implícito llevar a cabo hábitos de higiene como el lavado de manos o de dientes, una vez hayan terminado. Durante la comida, también pueden adquirir buenos hábitos alimenticios, posturales y buenos modales en la mesa.

4. El descanso

Después de comer, la mayoría de los alumnos del primer ciclo de infantil tienen estipulada una pequeña siesta. Es muy importante crear el ambiente adecuado para que puedan relajarse y descansar.

5. La salida

Salir de la escuela debe ser un proceso ordenado y tranquilo. Incluir rutinas en este momento les da tranquilidad. Colocar su mochila, ponerse su abrigo o dejar recogida la clase para el día siguiente les ayuda a no esperar a sus progenitores con ansiedad. Por el contrario, sentirán la alegría propia del momento de reencontrarse con ellos.

Los padres, como figuras principales de los niños, juegan el papel más destacado en la educación de sus hijos. Son sus referentes, su ejemplo, los responsables de inculcarles valores. También, los encargados de establecer límites y de enseñarles hábitos de vida saludables.

Todas estas acciones serán consolidadas en el colegio. Pero las rutinas no solo deben estar establecidas en el aula. Una buena y coordinada relación entre la familia y la escuela es fundamental para el bienestar y la educación de los niños.

Las rutinas básicas en casa

1. Por la mañana

Las prisas normalmente no son buenas para nadie. Pero para un niño pequeño menos aún. Si empiezan el día con prisas, en un ambiente de estrés, se mostrará nervioso e irascible todo el día. Si aprovechamos las primeras horas de la mañana para comenzar el día de forma tranquila y positiva, estará mucho más relajado y contento. Y también los adultos.

Las rutinas de las mañanas pueden incluir:

  • Una canción de buenos días para despertarse.
  • Un desayuno saludable en familia.
  • Lavarse los dientes y vestirse. Lo hará de forma más autónoma progresivamente.

2. Por la tarde

Una vez que sale del centro escolar, podemos trabajar la comunicación y la colaboración. Empezaremos aprovechando el paseo de vuelta a casa para que el niño se exprese y cuente qué tal le ha ido el día en el colegio.

Al llegar a casa puede colaborar en la preparación de su merienda, sabiendo que después tendrá tiempo libre para jugar, ir al parque o realizar lo que le corresponda esa tarde.

3. Cuando llega la noche

Es primordial mantener estas costumbres para que el niño se vaya a la cama con un estado de ánimo que invite al descanso. Hay que bajar la intensidad de las actividades e intentar que vaya adquiriendo un estado de relajación. Esto contribuirá a que terminen el día de manera sosegada y tranquila. Estas rutinas pueden ser la hora del baño, la cena y el cuento de buenas noches.

Para que estos hábitos, tanto los de casa como los del colegio, sean adquiridos de forma satisfactoria y cumplan con éxito los objetivos marcados, hay que tener en cuenta tres aspectos básicos:

1. Seguir siempre el mismo orden

Por ejemplo, lavarse siempre las manos antes de comer. Una vez terminada la comida, ayudar a recoger la mesa. Y, por último, lavarse los dientes.

2. Ser constante y evitar los cambios

Sabemos que el ritmo diario a veces dificulta tener una constancia en las rutinas. Pero, dentro de lo posible, es importante no saltarse los pasos. Ser constantes y mantenerlas favorece que el pequeño las asimile y las adquiera de manera natural en su día a día.

3. Facilitar las transiciones para aumentar la colaboración del niño

Es frecuente que les cueste dejar de hacer algo que les gusta mucho, como jugar, para empezar a recoger o iniciar el momento del baño o la cena. Avisarles con un poco de tiempo les ayuda a prepararse y simplifica la gestión de su posible frustración, lo que mejora su disposición a colaborar.

Ana Herrero Jiménez
Psicóloga y Coordinadora del Departamento de Orientación Psicopedagógica
Brains International Schools
Centro de educación privado asociado a ACADE

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