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Niños e Internet: cómo ayudarlos a tener una experiencia segura y educativa

Debido al confinamiento, muchos centros educativos imparten enseñanza online y aumentan las horas de exposición a dispositivos tecnológicos. Cómo debe ser el acceso a Internet en casa y cuáles son las recomendaciones para un buen uso de este servicio.

Aun en las familias más reacias a incorporar pantallas a la vida cotidiana de los niños, el confinamiento para evitar la propagación de la Covid-19 ha llevado a flexibilizar estas pautas, debido a que tanto la educación como el ocio de los más pequeños han incorporado definitivamente las nuevas tecnologías.

Lejos de entrar en conflicto con este tipo de recursos, debemos procurar un consumo sano y productivo de los contenidos en línea.

También es cierto que los niños no son los únicos que usan Internet en casa: muchos padres teletrabajan, hermanos mayores conectados a juegos en línea, videollamadas o películas en streaming. Una primera medida para evitar conflictos es contar con la mejor conexión de Internet posible, cuya velocidad sea suficiente para poder utilizar varios dispositivos al mismo tiempo.

Si Internet expone a los niños a ciertas realidades con las que no deberían tener contacto, no menos cierto es que sus posibilidades como recurso educativo y de ocio son infinitas.

Riesgos de un consumo descontrolado de Internet en niños

Según la Academia Americana de Psiquiatría de Niños y Adolescentes (AACAP), la mayoría de los padres advierten a sus hijos que no deben hablar con personas extrañas, o abrirle la puerta a un desconocido. “Sin embargo, muchos padres no se dan cuenta de que el mismo nivel de supervisión y orientación se debe de proveer para el uso de las conexiones en línea”, advierten desde esta organización.

Desde AACAP aseguran que el “fácil acceso para los niños a áreas que no son apropiadas o son abrumadoras, la información en línea que fomenta el odio, la violencia y la pornografía o los anuncios clasificados intensivos que engañan y bombardean al niño con ideas nocivas”, pueden ser alguno de los riesgos de no regular la exposición de los niños en Internet.

Muchas veces, en nombre de concursos y premios, se les solicita información personal desde fuentes desconocidas. Pero, sobre todo, el riesgo más común es que “el tiempo que se pasa frente a la computadora es tiempo perdido para el desarrollo de las destrezas sociales”.

Los padres deben promover un consumo seguro y constructivo

Por supuesto, todos esos riesgos desaparecen o se reducen cuando la figura de un adulto responsable regula tanto el tiempo como el contenido que consumen los niños cuando están en línea.

Internet puede ser una maravillosa herramienta pedagógica, que permite el acceso a recursos atractivos y educativos, relaciones, valores, etc. ¿Qué debemos hacer para lograrlo?

“Para ayudar a los niños a tener experiencias en línea seguras y educativas, los padres deben de limitar el tiempo que pasan los hijos navegando en el Internet, enseñarles que hablarles a los nombres de pantalla en una sala de conversación es lo mismo que hablarles a desconocidos o a extraños y que nunca debe darle información personal que lo identifique a otra persona o sitio en el Internet”, recomiendan desde AACAP.

También hay que advertirles sobre el cuidado del número de su tarjeta de crédito o cualquier otra contraseña que se pueda usar para comprar cosas en línea o tener acceso a servicios o sitios inapropiados.

Asimismo, es importante recordar a los niños que no todo lo que ven en línea es verdadero. “Usar las modalidades de control que su servicio de conexión en línea les ofrece a los padres, y obtener uno de los programas comercialmente disponibles que permiten que los padres limiten el acceso a las salas de conversación, los grupos de noticias y otros sitios no apropiados”, puede ser una buena manera de procurar un consumo responsable.

Cómo tener una buena conexión a Internet en casa

Tal y como advertíamos al prinicipio, contar con una conexión estable y rápida, es una buena forma de evitar problemas a la hora de acceder a juegos, películas, reuniones de trabajo, deberes y tareas.
Adamo, con sede en Barcelona, es un operador de vocación nacional, pero con un enfoque de negocio regional y local. Presente en el mercado español desde 2007, proporciona la fibra óptica más rápida del mercado (1.000 Mbps). Gracias a contar con infraestructura propia, además de Internet, proporciona a los clientes telefonía fija y móvil.

Destaca frente a sus competidores por ofrecer fibra de alta velocidad (1.000 Mb) a un precio muy competitivo. Los packs de fibra, fijo y móvil con 1000 Mb de velocidad para navegar en casa, arrancan desde 23 euros al mes.

La compañía se ha renovado. Ha mejorado sus precios y además ha aumentado la velocidad de todas sus categorías de producto: fibra simétrica de alta velocidad, fibra de alta velocidad y fibra simétrica de 100 Mb.

En SuperFast, tanto en bajada como en carga, 1.000 Mbps. La fibra de alta velocidad es la mejor conexión para aquellas personas que tienen muchos dispositivos en casa que requieren el uso de datos. “Es ideal para quienes teletrabajan y necesitan una buena conexión para hacer videollamadas y asistir a clases online sin sufrir cortes, subir y descargar archivos y documentos pesados”, explican desde la empresa.

También tiene sus ventajas para el ocio: se puede descargar un videojuego en la consola en dos minutos y medio, se tardan cinco segundos en descargar una serie de Netflix y solo cuatro minutos para una película.

En definitiva, todas las familias pueden contar con un servicio de calidad y asequible, aprovechando Internet como un recurso inigualable para la educación y el ocio, siempre que se tomen las precauciones adecuadas.

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